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Reconocimiento de GRETEL a su directora, Teresa Colomer

El pasado 31 de enero se jubiló nuestra directora, la Dra. Teresa Colomer. En GRETEL queremos aprovechar esta ocasión para expresar públicamente nuestro reconocimiento a una trayectoria profesional de excelencia, así como el agradecimiento personal de quienes integramos el grupo de investigación que ella formó. Si bien son muchas las ideas que nos gustaría expresar en estas líneas, hay una que destella con especial claridad pues sintetiza muy bien el actual sentir del grupo: hablamos de una persona que, de muy diversas maneras, ha hecho escuela. 

Un primer ámbito en el que Teresa hizo escuela es el de la formación de maestros. Su compromiso con los procesos de renovación de la formación docente se vio tempranamente, mediante su implicación en la creación de la Facultad de Educación de la UAB (cuando esta todavía era la Escuela de Maestros Sant Cugat) y de construcción de los actuales planes de estudio de los grados y posgrados que allí se imparten, velando siempre por la inclusión y extensión de la educación literaria en los currículos de formación. En ese camino, fue especialmente significativa su participación en la creación del Doctorado en Didáctica de la Lengua y la Literatura, que por años ha sido un referente en la formación de investigadores del área. De ese nuevo ámbito de estudios doctorales surge, de hecho, el grupo GRETEL, del cual es fundadora y ha sido directora durante dos décadas (1999-2019). Asimismo, este compromiso es evidente en el posterior desarrollo de programas de formación continua realizados en colaboración con otras instituciones, entre los que destacan el Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil (con el Banco del Libro), el Máster en Biblioteca Escolar y Promoción de la Lectura (con la Universidad de Barcelona) y, más recientemente, la participación de GRETEL en el Máster Erasmus Mundus “Children’s Literature, Media and Culture“ (coordinado por la Universidad de Glasgow). Podría decirse, pues, que la formación docente ha sido un eje articulador de su trabajo, idea que ella misma ha sintetizado en más de una ocasión, al subrayar que algunos de sus libros están basados en sus clases. Hoy en día, esa línea de continuidad entre formación y transferencia a la comunidad educativa continúa siendo una “marca de la casa” del grupo GRETEL.

Su labor como divulgadora es igualmente remarcable. Basta ver la enorme cantidad de conferencias y talleres impartidos en un ámbito geográfico que abarca muchos países de Europa y, especialmente, de Latinoamérica, para constatar que la intención de compartir conocimientos con públicos amplios y diversos ha sido otro de los ejes vertebradores de su trayectoria. En el transcurso del tiempo, ese propósito divulgativo se concretó de muy diversas maneras: aquí, tomó la forma de secuencias didácticas publicadas en libros de texto (Ull de Bou) o en diversos volúmenes de divulgación educativa (Graó). Allí, tomó la forma de apéndices para ediciones de clásicos de literatura juvenil (Edebé) que ofrecían al profesorado un excelente -y bastante inédito- ejemplo de análisis de las obras desde una perspectiva didáctica. Más allá, tomó la forma de una base de datos de los libros infantiles y juveniles más recomendados por la crítica, disponible en la web del grupo. En suma: productos que no pueden entenderse sino desde una clara apuesta por tender puentes entre lo que sabemos sobre los libros y su incorporación en las aulas, y las necesidades de los agentes educativos encargados de promover su lectura entre el alumnado.

A su vez, desde sus inicios promovió una concepción “coral” de ese conocimiento, muy centrada en la puesta en diálogo de diversas aproximaciones a sus propios objetos de estudio. Así por ejemplo, ya en su libro La formación del lector literario, surgido de su tesis doctoral, dedicó ingentes esfuerzos a sistematizar un cuerpo bibliográfico hasta ese momento desconocido en lengua española y catalana. Posteriormente, esa idea coral del conocimiento la llevó a promover, en el seno del Máster LIJ, el continuo intercambio con especialistas de diversos contextos lingüísticos y regionales que participaron como profesores o conferencistas invitados. Por otra parte, haber creado el primer encuentro europeo en torno al álbum, instancia consolidada luego como un encuentro bianual y como una potente red de investigación con múltiples formas de intercambio entre sus integrantes, no es sino un acorde más en ese coro de voces que Teresa ayudó decisivamente a conformar.

Uno de los puntos en los que su escuela se manifiesta de manera más clara es la investigación y la producción de conocimiento, que puede leerse como un continuo ir y venir entre el análisis de las obras para niños y jóvenes y los procesos de educación literaria que esos textos promueven en contextos educativos, principalmente escolares. En su obra confluyen múltiples miradas (social, literaria, didáctica) cuyo diálogo le ha permitido abordar en profundidad una amplia diversidad de temas: desde el estudio de las obras como vehículos para entrar en la cultura escrita y, más ampliamente, para favorecer la construcción del imaginario colectivo, hasta la preocupación por el lector y su encuentro con los textos; desde las vías de organización y desarrollo de la lectura literaria en las aulas, hasta los vínculos entre lectura literaria y procesos socioculturales más amplios como las migraciones o la digitalización que caracterizan a las sociedades contemporáneas. Y todo ello, con una enorme capacidad para llevar la mirada hacia temas que en un principio podían parecer tangenciales o poco relevantes, y que sin embargo hoy – en buena medida gracias a sus trabajos – ocupan un lugar central en la investigación educativa. En efecto, a día de hoy resulta evidente que su producción científica ha contribuido como pocas a la construcción y progresiva consolidación del campo de estudios de la LIJ y de la didáctica de la literatura, tanto a nivel nacional como internacional.

Una rápida mirada a su currículo avala la importancia de su contribución en nuestro campo: 10 tesis doctorales dirigidas, más de 250 publicaciones, algunos estudios con tiradas de hasta 150.000 ejemplares  y una decena de proyectos de investigación financiados  (AGAUR, Ministerio de Educación, Unión Europea). Asimismo, la calidad de esa producción ha sido avalada por constantes reediciones de sus obras, por traducciones de varias de ellas a más de ocho lenguas diferentes, así como por reconocimientos en el ámbito educativo nacional (Premio de Pedagogía Rosa Sensat, Premio de la Fundació Enciclopèdia Catalana) e internacional (Premio Cecilia Meireles, Edward B. Fry Book Award). Pero más allá de la contrastada calidad de su obra, quisiéramos subrayar la escuela que Teresa ha formado a través de ella. Esa manera tan propia de sistematizar, de “poner en orden” saberes que muchas veces circulaban dispersos o poco definidos al interior del campo, se hace evidente en su empeño por generar aproximaciones metodológicas y formas de análisis rigurosas que, además de dar sustento a su propia producción científica, ofrecieron nuevos instrumentos y abrieron originales vías de desarrollo para investigaciones posteriores. A su vez, la constante búsqueda de la manera más ordenada, diáfana y clara para comunicar las ideas hace de su escritura un ejemplo digno de estudio para quienes quieran dedicarse a la comunicación y divulgación de saberes.

En definitiva: creemos que Teresa Colomer ha hecho escuela en muchos planos. Ese gesto parece impregnado por el irrenunciable propósito de hacer justicia a aquello que ella ha considerado especialmente relevante. Así, su trabajo hizo justicia a la escuela y también a las y los maestros que día a día dedican sus esfuerzos a “hacer las presentaciones” entre los niños y los libros. Hizo justicia a la literatura infantil en el marco de los estudios universitarios, así como a la diversidad de voces que han ido construyendo ese particular espacio del saber. Hizo justicia a lo propio (la lengua, la literatura y la cultura catalanas) sin renunciar a una vocación universalista basada en promover la entrada de niños y jóvenes al ágora formada por el conjunto de literaturas y saberes humanísticos que nuestras sociedades han heredado. Unos saberes que, parafraseando a Nuccio Ordine, constituyen el líquido amniótico en el cual los ideales de democracia y de bien común tienen un espacio privilegiado de desarrollo. Como grupo GRETEL nos sentimos profundamente agradecidos por esa herencia. Pondremos, pues, todo nuestro empeño en darle continuidad, para que siga favoreciendo en otros aquel proceso de transformación que nosotros hemos tenido el privilegio de vivir de primera mano.

Grupo GRETEL

Febrero de 2020