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La cocina de noche

Sendak, Maurice

Traductors:

Miguel Azaola

Editorial: Pontevedra: Kalandraka
Any: 2014
ISBN: 978-84-8464-851-2
Edat: (0-6)

Una de las grandes alegrías de este 2014 ha sido el anuncio de que Kalandraka iba a centrar gran parte de su próxima producción editorial en torno a la figura de Maurice Sendak, publicando algunas de sus obras más olvidadas, o directamente inéditas en la mayoría de las lenguas del estado español. La escogida para inaugurar este rescate literario ha sido La cocina de noche, jamás publicada en catalán, y que por diversos motivos, algunos de ellos extraliterarios, ha sido desplazada de nuestras estanterías a pesar de ser considerada una de las grandes obras de culto de la literatura infantil contemporánea. La alegría es doble vista la calidad de la edición, a la altura del clásico norteamericano, tanto a nivel material como en su traducción, al adaptar a la perfección la complicada sencillez evocadora del texto original.
A partir del cálido sueño del protagonista y entre gigantes botellas de leche y pasteleros gordos con la apariencia de Oliver Hardy, Sendak crea un mundo cargado de referentes culturales que pese a estar claramente fuera del alcance del lector infantil, multiplican exponencialmente la riqueza de la obra: un escenario onírico sacado directamente de la américa dorada, un homenaje a ese primer gran clásico del comic que es Little Nemo in Slumberland… todo ello para revestir de sugerente surrealismo la sencilla historia de cómo gracias a Miguel tenemos la oportunidad de disfrutar todas las mañanas de un rico pastel. Afortunadamente, esta capacidad del autor de Donde viven los Monstruos para crear mundos de ficción que llegan incluso a incomodar al lector adulto es equiparable al desbordante carisma de sus protagonistas, y el de La cocina de noche no iba a ser menos. La descarada osadía de Miguel, pidiendo silencio a gritos a sus padres para poder dormir o enfrentándose a los deseos de los cocineros de incluirle en la receta de su pastel, generará una enorme empatía con los lectores más jóvenes por esa cándida seguridad que esconde tras su continua sonrisa y que seguro creará un fuerte vínculo perdurable entre lector y este clásico de la literatura infantil.

Lucas Ramada