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Pinotxo

Collodi, Carlo

Il·lustracions:

Raimon Juventeny

Editorial: Barcelona: La Galera
Any: 2008
ISBN: 9788424628802
Edat: (10-12)

Vale la pena señalar la aparición de Pinocho en la colección Grumets de La Galera. Si bien es cierto, que en sus 130 años de existencia el leñoso mentiroso nunca ha estado en peligro de extinción, no son frecuentes las ediciones completas, apegadas al texto de Collodi. Esta edición de bolsillo, gracias a su formato asequible, contribuye a perpetuar la transmisión de este clásico en catalán que juega con tantos elementos propios de la literatura infantil, como la desobediencia, para crear la base de la trama, posee un sentido del humor subversivo y hasta carnavalesco que se apoya en ciertos elementos del mundo al revés -como el hecho de que los buenos sean tratados como malos y viceversa- o destaca por el mismo hecho de que, en un libro aleccionador, el personaje principal no sea precisamente modélico. La edición, sin los recortes o cambios que ha impuesto ladisneyficación del relato gracias a la versión fílmica, ofrece al lector un acercamiento a lo ominoso y numinoso a través de la recurrente aparición de la muerte a lo largo del libro y de todos los elementos fantásticos-maravillosos. Para aquellos que prefieran acceder al clásico en ediciones lujosas, aún circulan en librerías tanto la edición conmemorativa de Juventud para los 120 años de la obra, con las refinadas ilustraciones de Iassen Ghiuselev, como la edición ilustrada por Roberto Innocenti, un rescate editorial de Kalandraka (2005) de esta joya descatalogada durante dos décadas. Innocenti hace un homenaje al texto que más marcó su infancia recreando el paisaje toscano en su habitual detallismo compulsivo. En la tradición de Brueghel, las ilustraciones son un complejo entramado de las actividades del pueblo, donde incidentalmente aparece Pinocho entre un despliegue de subtramas de personajes que no contempla el texto y que permiten hacerse una buena idea de cómo era la vida, tanto pública como privada, en la Toscana de finales del XIX.

Teresa Colomer